Mientras esperamos a la realización de la nueva plaza de Sant Jordi, por lo menos, pedimos que las aceras sean transitables y que caminar por ellas no sea una hazaña, casi tan difícil como aparcar (por no vigilar la zona azul). Puede que alguien lo tache de «chapuza», pero visto lo que tardan en ejecutarse los proyectos, será una chapuza que nos permitirá caminar por la acera sin riesgos durante seguramente, muchos años. 

Al efecto de aprovechar en lo posible el aparcamiento en la urbanización de la Calle de la Plaça Major y otras que pueden encontrarse en las mismas circunstancias, se ejecutaron las aceras con un ancho de paso mínimo para una persona. Si a este escaso espacio de la acera le añadimos que sobre el mismo se han instalado las farolas y alguna papelera, realmente queda un paso angosto entre los vehículos aparcados y los muros perimetrales que hace imposible andar por las mismas.
Si, tal como he manifestado, la escasa amplitud de la acera junto con los elementos urbanos añadidos ya de por si hace difícil el paso por las aceras, también hay que añadir la falta de urbanidad de los conductores que aparcan el vehículo haciendo tope con las ruedas del mismo en el bordillo, con lo que se acaba ocupando casi todo el ancho de la acera con la parte saliente de los vehículos.

Por lo que proponemos, que el ayuntamiento proceda a salvaguardar el uso de las aceras de escasa amplitud para los peatones, mediante la colocación de guardaceras, bolardos o similar que impidan la invasión del ancho de la acera por parte de los vehículos aparcados en estas vías.

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